{"version":"1.0","provider_name":"Fer Abrajan","provider_url":"https:\/\/ferabrajan.com\/portal","author_name":"admin","author_url":"https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/author\/admin\/","title":"Los gritos de la democracia mexicana - Fer Abrajan","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"wSbjZGIvOr\"><a href=\"https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/2020\/12\/04\/los-gritos-de-la-democracia-mexicana\/\">Los gritos de la democracia mexicana<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/2020\/12\/04\/los-gritos-de-la-democracia-mexicana\/embed\/#?secret=wSbjZGIvOr\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abLos gritos de la democracia mexicana\u00bb \u2014 Fer Abrajan\" data-secret=\"wSbjZGIvOr\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Dec\u00eda un gran poeta y ensayista nicarag\u00fcense, Pablo Antonio Cuadra, que \u201cel camino a la democracia es una crisis permanente\u201d, plena de gritos por todas partes, pero que lo importante era que esos gritos se escucharan fuerte y trastocaran la conciencia de la sociedad. El primer grito de la democracia mexicana que escuch\u00e9 fue a los 8 a\u00f1os; era un grito colectivo de rebeld\u00eda estudiantil, silenciado luego por luces, balas y ruidos de helic\u00f3pteros, que pronto se convirtieron en dolor y muerte. Tambi\u00e9n esos gritos se entremezclaban con verdaderos ladridos del gobierno priista en 1968, defendiendo su democracia autoritaria contra las voces del cambio que presagiaban el inicio del fin de ese sistema, a pesar de los intentos por institucionalizar el descontento, a trav\u00e9s de la reforma pol\u00edtica de 1977, cuyo mayor m\u00e9rito fue abrir un poco ese todav\u00eda sistema autoritario. En 1985, la naturaleza grit\u00f3 desesperada con toda su furia acumulada, provocando una vez m\u00e1s dolor y muerte, pero tambi\u00e9n la movilizaci\u00f3n de cientos de miles de personas -damnificadas y no damnificadas-, dando paso as\u00ed al mayor auge del movimiento urbano popular, nuevo actor democr\u00e1tico, cuyo logro fue sacudirse el miedo colectivo a la autoridad y la toma de calles -especialmente en la ciudad de M\u00e9xico-, como nuevo escenario y forma de lucha ante un gobierno priista rebasado por los hechos y ausente de su poblaci\u00f3n. Tambi\u00e9n la sociedad civil organizada empez\u00f3 a surgir y gritar como otra garante de la democracia. En 1988 el grito de fraude irrumpi\u00f3 por todo el pa\u00eds, manchando para siempre la democracia mexicana, decidida a no abrirse m\u00e1s, ni mucho menos a perder o entregar el poder, a\u00fan a costa del repudio popular y el descredito internacional, al reprobar escandalosamente en materia democr\u00e1tica. Igualmente, en ese a\u00f1o la oposici\u00f3n cardenista grit\u00f3 fuerte su triunfo robado en esa simb\u00f3lica marcha y mitin en el z\u00f3calo de la ciudad de M\u00e9xico, cuando el pueblo pidi\u00f3 -y luego exigi\u00f3- al candidato opositor entrar y tomar el palacio nacional en respuesta al fraude. La indecisi\u00f3n o prudencia -nunca supe si negociaci\u00f3n- permitieron que el r\u00e9gimen se mantuviera dos sexenios m\u00e1s, caracterizados por una descomposici\u00f3n generalizada en todos los \u00e1mbitos e inaugurando al asesinato, como una forma nueva de elegir a un candidato priista, lo que abri\u00f3 la puertas y ventanas a la violencia pol\u00edtica primero, y a la violencia social despu\u00e9s, que -a la postre- llevar\u00edan al pa\u00eds irremediablemente a su primera y necesaria alternancia pol\u00edtica al iniciar el nuevo milenio, con un grito estruendoso de basta. En el campo chiapaneco tambi\u00e9n se escuch\u00f3 el grito ind\u00edgena en 1993, saliendo de los rostros ocultos de los zapatistas, que no ten\u00edan nada que perder al confrontar al gobierno usurpador, sin m\u00e1s armas que sus ideas, siempre m\u00edticas acerca de la vida, la injusticia y los despose\u00eddos. Como premio de consolaci\u00f3n \u2013 y luego de perder la presidencia de la Rep\u00fablica por segunda ocasi\u00f3n (1994)-, el mismo candidato opositor se conform\u00f3 despu\u00e9s (1997) con el gobierno de la ciudad de M\u00e9xico, que igual desat\u00f3 gritos de esperanza, pues por primera vez en la historia la izquierda mexicana gobernar\u00eda el centro neur\u00e1lgico del pa\u00eds, el cual consolid\u00f3 su papel de vanguardia de la naci\u00f3n. A partir de entonces la izquierda ha mantenido ese basti\u00f3n democr\u00e1tico, como prueba de su poder pol\u00edtico y social en todos los estratos de la ciudad. La llegada del PAN al poder en el a\u00f1o 2000 supuso el mayor grito por la democracia en M\u00e9xico, luego de m\u00e1s de 70 a\u00f1os de dominaci\u00f3n priista, pero pronto se diluy\u00f3 al confirmar que el depositario de ese gran paso por la democracia -prototipo cl\u00e1sico del mexicano dicharachero, popular, de bigote, sombrero y botas- no solo estaba pasado de moda, sino que era insuficiente para enfrentar los retos hist\u00f3ricos de un pa\u00eds como M\u00e9xico, mucho menos, los retos de una transici\u00f3n democr\u00e1tica. El arribo de otro personaje del PAN a la presidencia de la Rep\u00fablica, en 2006, confirm\u00f3 todas las sospechas: el PAN era tan viejo como el PRI, incluso con las mismas ma\u00f1as -pero m\u00e1s refinadas, dir\u00edan los puritanos-. Tampoco entendi\u00f3 las prioridades de una sociedad sedienta de cambios radicales, ni de su papel reformador que le tocaba asumir en ese momento, cuando el pa\u00eds se encontraba atrapado en una transici\u00f3n democr\u00e1tica, que no acababa de completarse, mucho menos teniendo como marco una guerra absurda contra el narcotr\u00e1fico que el mismo gobierno hab\u00eda declarado. La decepci\u00f3n y frustraci\u00f3n generalizada por los gobiernos panistas, as\u00ed como por la falta de madurez de una izquierda mexicana dividida en sus entra\u00f1as, permitieron que un priismo presuntamente renovado, por lo menos en apariencia, irrumpiera nuevamente en el escenario pol\u00edtico en 2012, solo para confirmar -una vez m\u00e1s- que el PRI ya hab\u00eda hecho todo el bien y -pronto- todo el mal del que era posible. La arrogancia, indiferencia, frivolidad e indolencia de un presidente ausente de los grandes temas del pa\u00eds dieron pie a que cada priista entendiera la renovaci\u00f3n como una nueva oportunidad para saquear el pa\u00eds, sin siquiera sonrojarse ni mostrar verg\u00fcenza. Mientras tanto, la democracia no solamente gritaba de rabia e impotencia, si no que esta vez tambi\u00e9n lloraba por el retroceso tan grande ocurrido en ese sexenio, donde la corrupci\u00f3n, violencia y desigualdad se incrementaron exponencialmente. Las consecuencias de ese periodo apenas las estamos viendo ahora. Cansada de tantas trampas y obst\u00e1culos, la propia sociedad mexicana -que parece haber madurado m\u00e1s que nadie en todos esos a\u00f1os-, grit\u00f3 una vez m\u00e1s y empuj\u00f3 para que por fin la democracia lograra -de manera pac\u00edfica y convincente- su ansiada transici\u00f3n en 2018, con el apoyo de por lo menos 30 millones de votantes -y otros tantos de simpatizantes, si consideramos los \u00edndices de aceptaci\u00f3n del actual gobierno-, lo que deja en buenas manos el destino democr\u00e1tico del pa\u00eds. Y decimos que logr\u00f3 su transici\u00f3n no solo porque la democracia qued\u00f3 en manos de la mayor\u00eda del pueblo, sino porque la ha empoderado y comprometido como su mayor garante. Adem\u00e1s"}