{"version":"1.0","provider_name":"Fer Abrajan","provider_url":"https:\/\/ferabrajan.com\/portal","author_name":"admin","author_url":"https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/author\/admin\/","title":"\u00bfPara qu\u00e9 sirven los discursos? - Fer Abrajan","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Ro3jCxvLd0\"><a href=\"https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/2020\/06\/20\/para-que-sirven-los-discursos\/\">\u00bfPara qu\u00e9 sirven los discursos?<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/2020\/06\/20\/para-que-sirven-los-discursos\/embed\/#?secret=Ro3jCxvLd0\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00ab\u00bfPara qu\u00e9 sirven los discursos?\u00bb \u2014 Fer Abrajan\" data-secret=\"Ro3jCxvLd0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/ferabrajan.com\/portal\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"\u201cBlack Lives Matter\u201d (Las vidas negras importan). Es acaso la consigna preponderante del 2020, esgrimida a ra\u00edz de una tragedia: el asesinado de George Floyd por manos de polic\u00edas blancos en Minneapolis. Se lee en pancartas de manifestantes en ciudades de Estados Unidos; apareci\u00f3 inscrita en las playeras de los jugadores de la Premier League. La adoptaron personas que, desafiando la amenaza del coronavirus, salieron a manifestarse en Espa\u00f1a, Inglaterra y Francia. El sentido profundo del reclamo trastoc\u00f3 incluso la centenaria pol\u00edtica de marketing de \u201cAunt Jemima\u201d, la marca de harina para panqueques y miel de maple que, a lo largo de ciento treinta a\u00f1os, mostr\u00f3 en sus envolturas a mujeres negras vestidas de sirvientas, pero que recientemente comunic\u00f3 su decisi\u00f3n de modificarla. \u201cReconocemos que los or\u00edgenes de Aunt Jemima se basan en un estereotipo racial\u201d, se lee en un comunicado de la Quaker Oats.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, la brutalidad policial y el racismo no son fen\u00f3menos nuevos. En Estados Unidos, la Oficina de Estad\u00edsticas de Justicia calcul\u00f3 en 1.348 el n\u00famero de muertes relacionadas con arrestos, entre junio de 2015 y marzo de 2016. Asimismo, desde 2016 el Centro para la Equidad Policial report\u00f3 que es cuatro veces m\u00e1s probable que los polic\u00edas usen la fuerza contra personas negras que contra blancos en Estados Unidos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 el sentimiento de repudio hacia el racismo recobr\u00f3 fuerza recientemente? \u00bfQu\u00e9 rasgo especial tuvo el caso de George Floyd, que no tuvieron los de Walter Scott o Trayvon Martin, tambi\u00e9n v\u00edctimas de racismo y brutalidad policial? Tal vez fue el impacto emocional de observar su lenta agon\u00eda, su \u00faltimo estertor suplicando \u201cNo puedo respirar\u201d; tal vez, la rid\u00edcula acusaci\u00f3n que pretextaron los polic\u00edas para detenerlo. Puede ser que, en medio de un confinamiento casi un\u00e1nime de la sociedad, el mayor tiempo disponible nos hizo reflexionar sobre fen\u00f3menos que antes pasaban inadvertidos. Lo importante es se\u00f1alar que ese acontecimiento no fue interpretado como mala praxis policial derivada de una deficiente capacitaci\u00f3n, sino como una deliberada muestra de odio racial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchas son las explicaciones que pueden ensayarse para responder por qu\u00e9 la sociedad presta atenci\u00f3n a ciertos fen\u00f3menos y no a otros. Lo definitivo es que en esa selecci\u00f3n social subyacen narrativas, interpretaciones, que, al ser compartidas por un n\u00famero ascendente de personas, van definiendo la agenda social. La interpretaci\u00f3n del fen\u00f3meno es lo que llamamos discurso, y su utilidad consiste en visibilizar el fen\u00f3meno y marcar la ruta que debemos seguir para abordarlo. De acuerdo con Maarten Hajer, el discurso es el \u201cconjunto espec\u00edfico de ideas, conceptos y categorizaciones que son producidas, reproducidas y transformadas en un conjunto de pr\u00e1cticas y por medio de las cuales se da significado a la realidad f\u00edsica y social\u201d.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No obstante, los discursos no son inmutables ni definitivos. Lo que hoy se considera problema p\u00fablico ma\u00f1ana dejar\u00e1 de serlo, o su interpretaci\u00f3n y, por tanto, la estrategia para abordarlo, cambiar\u00e1n. Sucedi\u00f3 con el narcotr\u00e1fico, que en sexenios anteriores acapar\u00f3 todas las energ\u00edas del gobierno y en el presente dej\u00f3 de ser prioridad. Est\u00e1 sucediendo, por cierto, ante la pandemia por el coronavirus: se asumi\u00f3 como problema p\u00fablico los primeros tres meses; ahora, el gobierno lo cataloga estrictamente como responsabilidad individual. El fen\u00f3meno sigue ah\u00ed, lo que cambi\u00f3 fue la manera de interpretarlo.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los discursos son \u00fatiles porque los seres humanos necesitamos certezas para planificar nuestras vidas, y eso es justamente lo que nos ha negado la Torre de Babel erigida este 2020. Un d\u00eda, la autoridad sanitaria en M\u00e9xico desestim\u00f3 el uso del cubrebocas, y otro d\u00eda, un estudio de la revista m\u00e9dica The Lancet reivindic\u00f3 su utilidad para detener la propagaci\u00f3n del virus. Por la ma\u00f1ana, recibimos declaraciones de la Dra. Mar\u00eda van Kerkhove subestimando la capacidad de contagio de las personas asintom\u00e1ticas, y por la tarde, escuchamos a funcionarios de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud salir a desmentirla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfQu\u00e9 discurso debemos creer? La incertidumbre a veces se resuelve desde los atrios de la autoridad \u2013cient\u00edfica o pol\u00edtica-, a veces desde el tumulto de la estad\u00edstica; a veces, por la coincidencia de ambos. Si el laureado doctor Gatell y el Presidente no usan cubrebocas y desestiman su utilidad, mucha gente se sumar\u00e1 a ese discurso. Si, adem\u00e1s, en la calle observamos individuos reiterando esta conducta, entonces es muy probable que el discurso sobre la inutilidad del cubrebocas adquiera fuerza en una mayor\u00eda de personas. Provisionalmente, la incertidumbre se desvanece. Matamos dos p\u00e1jaros de un tiro: ya no existe confusi\u00f3n sobre c\u00f3mo debemos actuar y podemos tomar decisiones. As\u00ed, el discurso demostr\u00f3 su utilidad al reducir nuestra incertidumbre y romper nuestra par\u00e1lisis, as\u00ed sea por tiempo limitado. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otro lado, los discursos tambi\u00e9n sirven para distribuir el poder dentro de la sociedad. En la medida en que un discurso es aceptado por una mayor\u00eda de personas, en la medida en que un grupo de individuos creen que el populismo es una amenaza para el pa\u00eds, o que el neoliberalismo es el responsable de todos nuestros males, los promotores de tales discursos resultan beneficiados. Si la gente crey\u00f3 el discurso sobre la amenaza populista, votar\u00e1 por quien se comprometi\u00f3 a erradicar las pr\u00e1cticas populistas. En cambio, si tuvo mayor \u00e9xito la idea sobre el fracaso neoliberal, la gente har\u00e1 lo propio con quien prometi\u00f3 erradicar el neoliberalismo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En s\u00edntesis, los discursos sirven para interpretar los diversos fen\u00f3menos sociales, para definir la agenda de los temas urgentes, para reducir nuestra incertidumbre, para movilizar a los individuos y para distribuir el poder dentro de la sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto, lo ideal ser\u00eda que cada discurso basar\u00e1 sus tesis sobre argumentos s\u00f3lidos y objetivos, de modo tal que sus postulados no estuviesen construidos sobre ficciones, ocurrencias o sentimentalismos. Desafortunadamente, esto pocas veces sucede, ante lo cual, el ant\u00eddoto para afrontar la avalancha discursiva se encuentra parad\u00f3jicamente dentro de la propia avalancha. Porque entre m\u00e1s discursos escuchamos y leemos, entre m\u00e1s son las opciones disponibles, adquirimos una perspectiva m\u00e1s amplia sobre los fen\u00f3menos, observamos aristas en las que no"}