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27 de October de 2026
Brasil, la democracia y la movilización popular frente al poder de los algoritmos
Columna El Mundo Jose ojeda

Brasil, la democracia y la movilización popular frente al poder de los algoritmos

Oct 27, 2026

Por Dr. José Ojeda Bustamante / @ojedapepe

El pasado 23 de octubre participé en el XV Congreso Internacional de Ciencia, Tecnología y Desarrollo (CICTED), de la Universidad de Taubaté, Brasil, en la mesa «Conocimiento situado, información y fake news». Agradezco a la Universidad, así como a mis compañeros de mesa el intercambio de ideas. Compartir esta conversación desde México permitió poner en diálogo nuestras experiencias y abrir una pregunta que retomo en estas líneas: ¿Cómo defender una conversación democrática cuando las plataformas influyen en lo que vemos, creemos y compartimos?

Imaginemos lo siguiente: un mensaje de WhatsApp aparece en el teléfono, sobre un asunto que nos indigna, confirma una sospecha y lo compartimos. Todo ocurre en segundos. La pregunta por su origen llega después, si llega. Así convertimos una reacción en una certeza.

Con frecuencia consumimos confirmación antes que información. Una noticia que coincide con nuestras ideas encuentra menos resistencia que otra que las contradice. A la primera le damos crédito; a la segunda le exigimos pruebas. La desinformación también se alimenta de nuestra disposición a creer aquello que deseamos que sea verdad.

Y es que, si se me permite la analogía, las noticias falsas viajan en Ferrari y la verdad en burro. Una acusación puede caber en una frase; comprobarla, sin embargo, requiere documentos, contexto y tiempo. Los contenidos artificiales creados con IA agravan esa desigualdad: un rostro conocido y una voz familiar pueden aparecer diciendo algo que nunca ocurrió. También cabe el abuso contrario: invocar la existencia de montajes para negar una grabación auténtica. Verificar exige atender ambos riesgos.

El periodismo, entonces, tiene la obligación de hacer comprensibles las pruebas, mostrar cómo investigó y corregir sus errores. Una explicación rigurosa que nadie encuentra o entiende difícilmente compite con una falsedad sencilla. Recuperar confianza supone abrir la comprobación al público, en lugar de pedirle que crea por autoridad.

Pero la carrera entre el Ferrari y el burro tiene otro protagonista: quien maneja los semáforos. Las plataformas intervienen en lo que vemos, en el orden de aparición y en las posibilidades de circulación. ¿Quién da paso a un mensaje, bajo qué reglas y con qué revisión? Fabricar una falsedad y restringir una publicación son problemas distintos; ambos merecen escrutinio.

Brasil ofrece un caso para pensar esa diferencia. En la contienda entre Lula y Flávio Bolsonaro, la campaña de Lula denunció dificultades para promocionar publicaciones en Instagram. Meta reconoció problemas técnicos y negó favorecimiento político. El 20 de octubre, el Tribunal Superior Electoral escuchó a la empresa sobre el cumplimiento de una decisión que exigía igualdad de trato entre campañas. Meta sostuvo que las afectaciones habían alcanzado a ambas candidaturas.

La denuncia, por sí sola, no demuestra una intervención deliberada. Para distinguir una falla técnica de un trato desigual hacen falta evidencias y explicaciones verificables. Cuando faltan, la sospecha ocupa su lugar. Si todos mienten y nada puede comprobarse, perdemos el terreno común desde el cual discutir.

El resultado del 25 de octubre de 2026 añadió una lección: Lula ganó la reelección. La victoria permite una lectura política que devuelve protagonismo a la experiencia de campaña, la creatividad y la movilización popular. Agência Brasil describe una recuperación de fuerza durante la segunda vuelta, tanto en las redes como en las calles. En ese sentido, un pueblo movilizado supo vencer al algoritmo: la expresión resume la capacidad de organizarse frente a un entorno digital adverso, sin atribuir el resultado electoral a una sola causa.

Para México, esa experiencia ofrece un espejo, no una receta. El decreto presidencial publicado el 14 de octubre por la presidenta Claudia Sheinbaum, en materia de regulación de las plataformas digitales y protección de las infancias, establece medidas como verificar la edad, activar mecanismos de privacidad y seguridad, evaluar riesgos y atender denuncias. Su propósito es distinto del problema electoral brasileño, pero ambos exigen plataformas responsables e instituciones capaces de comprobar el cumplimiento, sin cerrar espacios legítimos de expresión.

El like no nos hace periodistas ni el retuit nos vuelve expertos. Por tanto, antes de difundir una acusación conviene preguntar quién la sostiene, de cuándo es y dónde puede consultarse la fuente original. Miles de reacciones no la convierten en verdadera.

La mejor vacuna contra la desinformación es la duda inteligente: pedir pruebas incluso cuando una noticia nos da la razón y permitir que la evidencia modifique nuestra opinión. Las universidades de México y Brasil pueden fortalecer esa capacidad mediante investigaciones y formación crítica. En la carretera digital importan los semáforos, pero también la organización de quienes la recorren. Ningún algoritmo vuelve innecesario el trabajo político de escuchar, convencer y movilizar.

Brasil lo ha demostrado.