El Senado aprobó con 68 votos a favor un dictamen que reforma disposiciones en materia de propiedad industrial, cuyo objetivo, de acuerdo con la senadora Liz Sánchez, es combatir fraudes digitales, páginas falsas y la suplantación de identidades institucionales, sin afectar la crítica, la sátira o los memes.
Al fijar la postura del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (PT), la legisladora poblana sostuvo que la reforma responde a nuevas formas de engaño en internet, donde sitios que aparentan ser oficiales pueden solicitar datos personales, documentos o pagos indebidos.
“No estamos legislando contra el humor; estamos legislando contra el engaño”, afirmó Liz Sánchez, al señalar que un meme o una parodia no tienen como finalidad hacerse pasar por una página oficial para obtener información o dinero de las personas.
La senadora también sostuvo que las modificaciones buscan proteger a quienes desarrollan marcas, diseños, proyectos y otras creaciones, al considerar que detrás de estos trabajos existen inversión, esfuerzo y patrimonio.
De acuerdo con Sánchez, el dictamen contempla mecanismos para la reparación del daño y mantiene el debido proceso, por lo que corresponderá a las autoridades acreditar los hechos, la intención y la responsabilidad conforme a la legislación aplicable.
La legisladora insistió en que el uso de identidades gráficas institucionales, documentos falsos o páginas apócrifas para cometer ilícitos debe tener consecuencias, mientras que la libertad de expresión debe mantenerse protegida.
Sin embargo, la reforma generó críticas desde la oposición. Senadoras del PAN cuestionaron que las nuevas disposiciones puedan abrir margen para sancionar expresiones como memes, parodias o sátira política. La senadora Guadalupe Murguía sostuvo que algunos conceptos del dictamen son, a su juicio, amplios y podrían afectar la libertad de expresión.
Entre las disposiciones señaladas durante el debate se encuentra un nuevo supuesto relacionado con el uso o reproducción de identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o signos oficiales cuando puedan utilizarse para inducir al error o al engaño. La oposición cuestionó el alcance de esta disposición, mientras que sus promotores la vinculan con la prevención de fraudes y suplantaciones digitales.
Liz Sánchez defendió que el objetivo de la reforma es proteger a las personas frente a abusos digitales y dar mayor certeza a quienes desarrollan obras y marcas, sin convertir la legislación en una restricción a la crítica o al humor.


