No es por echarle a perder las fiestas patrias a la titular de la Auditoría Superior del Estado, Amanda Gómez Nava, pero si quiere dar el grito del 15 de septiembre en un ambiente de relax con buena cena mexicana y unos tequilas; más le valdría modificar su actitud, rendir cuentas y revelar la información que esté a su alcance sobre los estados financieros en el gobierno del difunto Miguel Barbosa que llevaron a la pérdida millonaria de recursos que hoy nadie tiene la esperanza de que sean recuperados.
Nadie en su sano juicio acaba de entender por qué una persona que no sabía ni el concepto de “cuenta pública” en su momento fue electa como la mera mera de la ASE y hoy, tiempo después de su imposición, digo designación; se están pagando las consecuencias ya que la auditora se ha excusado para no revelar la información sobre asuntos relacionados con los créditos fiscales con el SAT o bien la pérdida de 600 mdp por una supuesta inversión en el Banco Accendo que terminó en quiebra.
Y es que Amanda Gómez algo debe de saber, pues como secretaria de la Función Pública en la gestión barbosista, tuvo que haberse enterado de esas fracasadas operaciones que agraviaron las finanzas estatales.
La administración del gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina ha priorizado la transparencia para así aclarar esas operaciones que terminaron en la pérdida de millones de pesos. De ahí el interés del mismo mandatario de poner sobre la mesa los casos y marcar cómo encontró las finanzas.
«La Auditoría tiene la obligación de pronunciarse como tal y hay diferentes entes que llevan a cabo eso para poderle dar respuesta con mucha puntualidad a la sociedad de que fue lo que sucedió y como se ejecutó», eso dijo el mandatario poblano el pasado lunes en su conferencia de prensa mañanera. Por lo tanto si la auditora puso de atención o al menos le pasaron la tarjeta informativa, pues ya debería estar afinando sus declaraciones sobre el asunto.
Y es que en el Congreso del Estado la situación no es distinta. El mismo presidente de la Junta de Gobierno del Congreso, Eduardo Castillo López, también se pronunció por que la Auditora Superior del Estado emita un pronunciamiento sobre los casos que han sido calificados como “hoyos financieros”.
El legislador de Morena incluso lanzó la pregunta a la titular de la ASE ¿Miedo a qué tiene? Y fue más allá al mencionar que fueron los mismos diputados quienes la eligieron, por lo que coincidió con el gobernador en el sentido de que la auditora debe emitir un pronunciamiento y así despejar las dudas sobre los asuntos mencionados, situación que permitirá aclarar números y deslindar responsabilidades.
Así que la auditora Norma Gómez ahí tiene su chance de justificarse y defenderse antes de que proceda la comparecencia o la remoción que exigen diputados del PAN y a la que se han sumado legisladores obradoristas.
Si la titular de la ASE desea sostenerse en el cargo y deslindarse de cualquier responsabilidad u omisión sobre las multicitada pérdida de millones de pesos, pues que vaya preparando su informe y lo haga público porque su silencio en nada le ayuda.
Pero que no se haga ilusiones que con rendir un informe o fijar una postura va a apaciguar los ánimos en su contra. Rendir cuentas quizá podría ayudarle a pasar la noche del grito echando un pozole, chalupas y tostadas; pero si las cosas siguen igual quizá no llegue a cargar los peregrinos ni mucho menos a romper las piñatas el próximo diciembre.
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