Rumbo al 2024 la lista de aspirantes sigue creciendo y en el frente del género masculino el número de anotados ya suma 8 los que buscan la nominación de sus partidos para ser considerados para la candidatura a la gubernatura de Puebla.
El auto destape más reciente es de José Antonio Martínez García, ex secretario de Salud de Puebla nombrado por el fallecido gobernador Luis Miguel Barbosa y que algún momento del sexenio, le dio alas y hasta lo incluyó en sus corcholatas para la sucesión.
Los planes del finado mandatario fueron frustrados por su repentina ausencia definitiva y ello motivó a que el doctor Martínez en automático se sentara y se bajara de la carrera por el cargo. Tras mantenerse unos meses en la posición que le respetó el gobernador Sergio Salomón, repentinamente y sin mayor explicación el doctor de Puebla -como según él dice que lo conocen- tiró la toalla con el argumento de motivos personales.
Semanas después de su renuncia como secretario de Salud, de forma sorpresiva ahora resulta que el doctor se auto sube a la contienda por el cargo. Aunque a algunos protagonistas del proceso del 2024 no dieron mayor importancia al anuncio, hay quienes se preguntan ¿Qué o quién anima al ex secretario de Salud a aventurarse en la política?
Hay varias respuestas a esa pregunta y las coincidencias más comunes son aquellas que apuntan que el doctor sería la apuesta de la mermada corriente barbosista, misma que podría continuar por ahí diseminada pero con el alucinado sueño de que las y los poblanos querrían que regresen al poder.
Aunque la apuesta original de ese proyecto político era el primo del difunto ex gobernador, es decir Julio Huerta, hoy ese grupo han decido cambiar de “caballo”. Y es que tras observar la conducta del hoy coordinador de Claudia Sheinbaum en Puebla, en la que ni pestañeó para defender a su familiar luego de los recientes revelaciones de desfalcos y pérdidas económicas millonarias en la gestión de Barbosa Huerta, ante esa postura es como los herederos del barbosismo le habría perdido confianza y de ahí que hayan decido buscar otra carta con cuál competir y esa carta sería el doctor José Antonio Martínez García. ¿Será?
Mientras se despejan esas dudas, las especulaciones continuarán solo entre algunos grupos de grillos, porque el resto de los actores del ajedrez político camotero rumbo al 2024, están centrados en sus estrategias, en su promoción y posicionamiento que hoy reflejan las encuestas.
Por cierto que esos instrumentos, los estudios de opinión, no registran mayor variación en sus mediciones. En todas las encuestas solo hay dos punteros y no ha cambiado en meses. Los posicionados son el senador Alejandro Armenta y el diputado federal, Ignacio Mier, ambos de Morena. El resto de los anotados en la lista –de cualquier partido- están muy pero muy lejos del segundo lugar.
Por lo tanto si el doctor Martínez en realidad quiere meterse de lleno a la contienda político-electoral del 2023, tendrá que pisar el acelerador a todo lo que da para intentar meterse –al menos- en las mediciones reales porque de lo contrario no será suficiente con pagar entrevistas en las televisoras locales, tampoco serán de mucha ayuda las ruedas de prensa o una web app.
En la política se gana con votos en las urnas y esos sufragios se ganan con la operación de las estructuras de los partidos y el propio capital político de los aspirantes y por lo visto, al doctor le va hacer falta de todo.
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