El crimen registrado en la mentada Sala de Despecho dejó a Puebla en total consternación y expone a una sociedad preocupada, afligida y triste; pero también indignada y enojada. El asesinato de tres personas que incluye a cinco heridos con arma de fuego, exhibe la vulnerabilidad, pero también confirma que el crimen está desatado y tiene en la mira a los giros nocturnos.
Apenas hace 3 meses, en noviembre del año pasado, un ataque de sujetos que incendiaron el centro nocturno La Coss, dejó un saldo de 5 fallecidos. Hoy, con el acto registrado la madrugada del 14 de febrero, se repite la historia, aunque con una mecánica de hechos totalmente distinta, sin embargo, sí muestra que los grupos criminales están al acecho, agraden, siembran miedo a costa de inocentes y que están dispuestos a retar a las autoridades.
En ambos casos hay detenidos. La captura de los presuntos responsables es una consecuencia natural y lógica, pero también hay que subrayar que no es un asunto menor. La detención de los presuntos evidencia que sí hay estrategia y coordinación, muestra que sí hay tecnología para hacer frente a los grupos delictivos y confirma que hay capacidad en las fuerzas del orden, sin embargo, esas respuestas oportunas carecen de cierta credibilidad, ya que la sociedad está acostumbrada a escuchar excusas, tiene arraigada la idea de que los malos se escapan o los dejan huir y por si fuera poco, en hechos similares casi nunca hay detenidos. De ahí la razón de por qué se ponga en tela de juicio la oportuna reacción.

Lo cierto es que hay 4 detenidos y el secretario de Seguridad, Francisco Sánchez, reveló que hay indicios de la participación de otras dos personas en el mismo hecho. En el caso del bar La Coss también hubo detenciones días posteriores al hecho, pero de ahí en adelante ya no se ha sabido nada. Y justamente este vacío en la información y seguimiento es lo que hace que la sociedad siempre tenga dudas y menos confianza en la autoridad.
Ojalá que el caso de Sala de Despecho tenga un seguimiento, que fluya la información y que la conclusión sea la verdad absoluta y no se quede solo en teorías o en investigaciones con carpetas abiertas y sin hacer justicia no solo a las víctimas, sino a sus familiares.
Este mismo caso de Sala de Despecho es motivo de conversación entre amigos, las familias, autoridades y diversos grupos de la sociedad que opinan y abonan con sus enfoques, sin embargo, esos comentarios traspasan esos círculos sociales y llegan al terreno mediático, a las redes sociales y claro, no puede faltar, la política y ahí se suma un ingrediente que lejos de ayudar solo logra el efecto adverso.
Ocultos en la bandera ciudadana o abiertamente, hay personajes que en vez de proponer soluciones solo contribuyen a tensar el ambiente. Con el argumento de solidarizarse con las víctimas y sus familiares lanzan críticas con dardos envenenados de odio y de intensiones de perjudicar políticamente a la autoridad en turno y eso no se vale.
La historia nos ha demostrado que los que hoy son críticos, antes fueron gobierno y no hicieron nada ante hechos similares. Los que hoy son gestión gubernamental, antes fueron oposición y también condenaron y exigieron a las autoridades en turno. Es decir que solo cambian de posición, pero sus conductas y desempeños son los mismos en donde afectan a las y los ciudadanos.
Se sabe que en la reacción de reclamo e indignación por este mismo hecho habrá una marcha por la paz, ojalá que sea un ejercicio enmarcado por la tranquilidad, lleno de seguridad y que el mensaje sea 100% ciudadano, atinado y maduro, pero sobre todo que lo entiendan quienes lo deban de entender y no sea un mensaje para sordos.
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