Al presentante ante diputadas y diputados, la Auditora Superior del Estado, Amanda Gómez Nava, tuvo la oportunidad de defenderse, de despejar dudas, de responder preguntas y de este modo salvar el pellejo; pero con su conducta desentendida y soberbia, con sus omisiones y enredos lo único que consiguió fue colocarse la soga al cuello y pronto comenzarán los procedimientos para destituirla del cargo.
La semana pasada aquí se dijo que si la titular de la ASE quería pasarla bien durante las fiestas patrias y dar el grito el 15 de septiembre con enjundia y sin preocupaciones, debería acudir ante diputados a rendir cuentas sobre las múltiples dudas en el manejo de recursos que dieron paso a la pérdida de millones de pesos y sí, la auditora sí se presentó ante los legisladores pero lo hizo mal y de malas.
Su improvisación, sus respuestas erráticas, la ausencia de información certera y la actitud sobrada de Gómez Nava provocaron molestias de legisladoras y legisladores. Si Amanda creyó que solo con su presencia era suficiente para tener contentos a sus inquisidores, pues se equivocó.
La titular de la ASE lo único que hizo fue recordarles que el 18 de mayo de 2022 fue designada como titular de la Auditoría Superior del Estado y les subrayó que siempre se ha regido por valores de honestidad, lealtad y transparencia. ¡Si no supo decir que era una cuenta pública, ahora resulta que habla de valores!
Tras la presentación ante la Comisión de Control, Vigilancia y Evaluación de la ASE, sus integrantes calificaron como una burla y falta de respeto la supuesta comparecencia de Amanda Gómez Nava, ya que luego de intentar marearlos con un discurso de moralidad profesional, al final la funcionaria no dio respuestas sobre los “hoyos financieros” y la pérdida de 600 millones de pesos del Banco Accendo.
Un ingrediente que enchiló aún a las y los diputados es que al término del ejercicio de la rendición de cuentas, Norma Gómez Nava salió con actitud triunfante, salió sobrada, pero sobre todo retadora cuando dijo que no va a renunciar. Resaltó que ella fue electa por un periodo que está dispuesta a cumplirlo y por lo tanto se mantendrá en el cargo. ¡Zaaas!
Lo que es una realidad es que la funcionaria no pudo explicar su desempeño cuando fue titular de la Secretaría de la Función Pública en el gobierno de Miguel Barbosa, pues de haber realizado correctamente su encomienda habría sabido el origen y destino de los recursos perdidos.
Lo que también es cierto es que la misma auditora es juez y parte en el mismo caso que le ha valido críticas en su desempeño. Y en esa misma lógica, por el bien de la ASE y del cuidado de las finanzas públicas, la aún auditora debería de separarse del cargo para que las investigaciones que dijo se están haciendo, sean aseadas en toda la extensión de la palabra.
Y es que bien vale retomar lo apuntado por el auditor forense, Gregorio Lozano García, quien exhibió que en la cuenta pública de 2021 no había registro de inversiones en el mentado Banco Accendo, pero que en la realidad sí se hicieron y por eso se reportó el quebranto. ¿o no?
Mónica Silva Ruiz, diputada del PT y presidenta de la Comisión de Gobernación, así como Osvaldo Jiménez y Rafael Micalco, legisladores del PAN, coincidieron en señalar y adelantar que la auditora está sujeta a responsabilidades y procedimientos por lo que una vez que entregue la información solicitada, iniciarán procesos de sanción y posteriormente solicitar su destitución.
Así como se ven las cosas, quizá Amanda Gómez Nava no cargue los peregrinos, al menos en la ASE.
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