A unos días de que se defina a la corcholata nacional rumbo al 2024, en Puebla ya se cuecen las habas tanto de morenistas como de opositores para entrar el proceso de selección de las corcholatas locales de cara al proceso electoral para el cual solo faltan 277 días. Aunque las mediciones sistemáticas ya tienen ubicadas a las figuras protagonistas, lo mejor está por venir porque ya vienen los agarrones por las nominaciones.
Septiembre será un mes de definiciones políticas tanto nacionales como locales y para eso faltan pocos días.
En el caso del Frente Amplio por Puebla parece que los enfrentamientos serán menores puesto que las condiciones favorecen a que el edil de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, se convierta en el abanderado de la alianza del PAN, PRI y PRD.
De mantenerse todo como está y si no sucede nada extraordinario, la designación de Lalo Rivera solo sería un trámite porque aunque el PRI y el PRD pudieran respingar para tratar de oponerse a ese pase automático para el alcalde, en realidad esa postura rebelde solo será un ingrediente para ponerle sabor al caldo y que terminará por darle mayor legitimidad al ungido y claro que esa oposición también será un elemento para negociar posiciones y eventuales candidaturas.
Y es que, en el Frente Amplio por Puebla por más que se busque a otros potenciales abanderados rumbo a Casa Aguayo, lo cierto es que no hay figuras políticas que puedan ponerse al tú por tú contra el munícipe que es la figura política con mayor posicionamiento y eso lo dicen todas las casas encuestadoras.
Así que si no pasa algo radical que obligue a cambiar de planes y que motive a Rivera Pérez a repensar su nominación, el presidente municipal de Puebla va que vuela para ser el candidato del PRIANRD. Y va solo porque no hay quien se le ponga a enfrente, pero ¿qué pasaría si Eduardo Rivera repentinamente no se animara a competir por la gubernatura? ¿Qué sucedería si se impone el factor género que obligue a que la gubernatura de Puebla sea disputada entre mujeres? Esos posibles escenarios sí metería en problemas al Frente porque en sus filas no hay nadie más rentable que el alcalde. ¡Al menos eso se observa hasta hoy!
¿Y en Morena?
Mientras tanto en Morena y sus aliados, la atmósfera camotera preselectiva de sus candidatos está fincada en las encuestas, pues ese es el sello de la casa, ya que así van definir a su corchalata mayor rumbo a la presidencia de México. Y los agarrones por la principal candidatura se van a poner buenos, aunque solo sea entre dos.
Hasta hoy los instrumentos de medición ponen sobre la mesa solo a dos nombres: Alejandro Armenta e Ignacio Mier. Los dos legisladores de Morena son los hombres mejor posicionados y más competitivos del partido rumbo al 2024. El senador lleva mucho tiempo en la mente de las y los poblanos. El diputado se logró posicionar de forma reciente tras su recia estrategia con anuncios espectaculares. Ambos morenistas están en un lugar envidiable por cualquier político.
Mientras los y las demás aspirantes a la misma nominación que también han sido medidas en las preferencias electorales van muy debajo de los punteros. Asimismo, siguen fuertes las versiones de que la encuesta sí es un elemento importante para la decisión, pero también resaltan las especulaciones de que pesarán opiniones de relevancia como la del gobernador poblano y la definitiva: la del presidente que el máximo jerarca de Morena.
En suma, cada vez falta menos para saber quienes serán los gallos de cada bando por la máxima candidatura del 2024, pero el resto de las nominaciones también son muy condicionadas y ahí también se va a poner bueno.
Comentarios, opiniones, críticas y todo lo demás lo recibo en ferabrajan@gmail.com y en Twitter @ferabrajan1 Facebook: Noticias con Fer Abraján.


